sábado, 15 de septiembre de 2012

Pueden formarse planetas en los centros galácticos

A primera vista, el centro de la Vía Láctea parece un lugar poco hospitalario para formar un planeta. Las estrellas se apiñan entre si como coches en un atasco de hora punta. Las explosiones de supernovas provocan ondas de choque y bañan la región de intensa radiación. Las potentes fuerzas gravitacionales de los agujeros negros supermasivos retuercen y deforman el tejido del espacio en si mismo.

Un nuevo trabajo de investigadores astrofísicos de Hardvard muestra que aún se pueden formar planetas en esa vorágine cósmica. Como prueba, apuntaron al reciente descubrimiento de una nube de hidrógeno y helio hundiéndose hacia el centro galáctico. Argumentan que esta nube representa los restos destrozados de un disco de formación planetaria orbitando una estrella invisible .



La nube en cuestión fue descubierta el año pasado por un equipo de astrónomos usando el VLT en Chile. Se especuló que se podría haber formado cuando el gas fluyó a partir de la colisión de dos estrellas cercanas, como la arena de las dunas que se mueve con el viento. Los autores proponen una explicación diferente. Las estrellas recién nacidas retienen un disco de gas circundante durante millones de años. Si una estrella de ese tipo se dirige al agujero negro en el centro de la galaxia, radiación y las mareas gravitatorias destrozarían el disco en cuestión de años.

También se identifica la posible fuente de estrella perdida, un anillo de estrellas conocido por orbitar el centro galáctico a una distancia de alrededor de una décima parte de año luz. Los astrónomos han detectado docenas de estrellas jóvenes y brillantes de tipo O en este anillo, lo cual sugiere que también existen cientos de tenues estrellas parecidas al Sol. Las interacciones entre las estrellas podrían lanzar algunas estrellas al interior junto con su disco de acompañamiento. Aunque este disco protoplanetario está siendo destruido, las estrellas que quedan en el anillo aún pueden mantener los suyos. Por tanto, pueden formar planetas a pesar del entorno hostil.

A medida que la estrella continúa su caída durante un año, más y más del material externo del disco será arrancado, dejando solo un denso núcleo. El gas despojado se arremolinará en las fauces del agujero negro, calentándose lo suficiente debido a la fricción para brillar en forma de rayos-X.

Es fascinante pensar en planetas formándose tan cerca de un agujero negro. Si una civilización habitase un planeta en esas condiciones, podría llevar a cabo mejores pruebas de la teoría de la gravedad de Einstein, y podría extraer energía limpia lanzando residuos al agujero negro.

Via spaceref

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