sábado, 13 de octubre de 2012

Las ondas alfa bloquean tu cerebro de las distracciones, pero no de forma continua

Las ondas alfa fueron largamente ignoradas pero recientemente han adquirido un gran interés por parte de los investigadores neurológicos. La actividad eléctrica en grupos de células cerebrales da como resultado ondas cerebrales con diferentes amplitudes. Las conocidas como ondas alfa, una ondas cerebrales con un ciclo de 100, ms parece jugar un papel clave en la supresión de actividad cerebral irrelevante. La hipótesis actual es que las ondas alfa están asociadas a pulsos de inhibición (cada 100 ms) en el cerebro.

Un grupo de investigadores descubrió que cuando la información de distracción se puede preveer en el tiempo, hay un incremento de potencia de las ondas alfa justo antes del elemento de distracción. Además, el cerebro es capaz de controlar de forma precisa las ondas alfa de manera que el pulso de inhibición es máximo cuando el elemento de distracción aparece. De hecho, entre pulsos de inhibición, hay aún un marco de tiempo en que el cerebro es excitable. Es como abrir una puerta y mirar que está ocurriendo dentro. Esto nos permite detectar eventos inesperados pero importantes o peligrosos. Pero para evitar ser distraído por información completamente irrelevante, es mejor si la inhibición se activa cuando el elemento de distracción está presente. Se puede ver como un mecanismo que cierra la puerta de golpe en la mente debido a intrusos.

Los investigadores diseñaron una experimento en el cual el control del tiempo de supresión de la información fuese crucial para el rendimiento. Los sujetos fueron entrenados para hacer una tarea de memoria a un ritmo estricto. Aquellos que eran capaces de sincronizar la actividad de sus ondas con el ritmo en los cuales se mostraban elemento de distracción irrelevantes, obtenían la máxima puntuación. Esto es, por cierto, un proceso inconsciente. Los investigadores suponen que la habilidad para ajustar la actividad de las ondas alfa a la información de distracción esperada podría jugar un rol cuando tomamos muestras del entorno de forma activa.

En el experimento tomaron parte 18 voluntarios, con técnicas de grabación de actividad cerebral no invasivas, llamada magnetoencefalografía (MEG). Los voluntarios tenían que hacer una tarea de memoria, por ejemplo mantener información en su memoria durante unos pocos segundos, durante la cual, las ondas generadas por su cerebro eran grabadas. En cada intento, tenían que recordar cuatro letras presentadas en pantalla cada segundo. Tras eso, aparecía brevemente el elemento de distracción. Dicho elemento de distracción era también otra letra, elemento de distracción fuerte, o un símbolo, elemento de distracción débil. Se pidió a los participantes que ignoraran el elemento de distracción, realizándose experimentos de control para asegurarse de que seguían las instrucciones. Un segundo después del elemento de distracción, aparecía brevemente otra letra y los participantes tenían que determinar si la letra era similar a una de las cuatro que tenían que recordar previamente.

El experimento consitió en bloques de intentos con solo un tipo de elemento de distracción, fuerte o débil, presentado tras las letras a recordar en cada intento. Muy importante, el tiempo antes de que el elemento de distracción es siempre la misma para que los sujetos podría anticipar el momento de presentación del elemento de distracción. Las ondas alfa era más fuertes antes de los elementos de distracción débiles, confirmando que esas ondas aislan nuestro cerebro de información de distracción.

Universidad de Radboud

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