jueves, 11 de octubre de 2012

Vida más allá de la Tierra

Astrónomos de la universidad de Uppsala han recibido recientemente 23 millones de coronas suecas para la búsqueda y análisis de atmósferas de exoplanetas similares a la Tierra en otros sistemas solares. A largo plazo, los científicos esperan encontrar vida en estos planetas.

En 1995, los científicos descubrieron el primero de los planetas en otro sistema solar, también llamados exoplanetas. El descubrimiento conllevó un enorme desarrollo en el instrumental usado, en un intento de descubrir incluso más planetas alrededor de otras estrellas. La búsqueda dió como resultado cientos de nuevos exoplanetas. Con los descubrimientos surgió una cuestión ¿hay planetas similares a la Tierra en otros sistemas solares y pueden estos albergar organismos vivos? Hasta ahora, se ha probado que hay exoplanetas con masa y composición similar a la tierra.

El siguiente paso lógico en la exploración de exoplanetas es intentar encontrar atmósferas y analizar su composición. La atmósfera de la Tierra es el factor más importante en la estabilización de temperatura y distribución del calor del Sol a través de la superficie de la Tierra. La atmósfera también contiene moléculas que son producto de procesos biológicos y muestran que hay vida en la Tierra. El mismo análisis no es fácil de llevar a cabo sobre un planeta en otro sistema solar, ya que la luz de la estrella cercana ahoga la del planeta. Sin embargo, es posible detectar la débil contribución del planeta si se analizan determinadas líneas espectrales del espectro infrarrojo en alta resolución.

Las primeras observaciones de exoplanetas similares a Júpiter fueron realizadas usando el instrumento CRIRES en el observatorio de la ESO, en Chile. Las observaciones mostraron que los estudios espectroscópicos de una atmósfera alrededor de un planeta similar a la Tierra son posibles, pero no usando el instrumental actual.

Los científicos de Uppsala tomarán parte en el proyecto CRIRES+, el cual modificará el instrumental actual. Las modificaciones llevarán dos años y medio, y el nuevo instrumental con los nuevos detectores será más sensible y estable. CRIRES+, entre otras cosas, hará posible estudiar amplias bandas de longitudes de onda de líneas espectrales de las moléculas más importantes en la atmósfera del planeta. Esto creará un nuevo marco de exploración de las estrellas y sus planetas. Ya se sabe que varios de los exoplanetas tienen atmósfera, pero no ha sido posible estudiar su composición hasta ahora.

Via Universidad de Uppsala

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