miércoles, 20 de noviembre de 2013

Una bacteria de lyme muestra que la capacidad de evolucionar también es evolucionable

Algunos jugadores tienen éxito sacándose cartas de la manga, obteniendo un rango más amplio de manos que jugar. Y eso mismo hacen algunas bacterias, cuya enorme capacidad para la variabilidad genética les ayuda a evolucionar y adaptarse a los entornos que cambian rápidamente. Ahora, un estudio de la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la enfermedad de Lyme, ha mostrado que la capacidad de evolucionar puede por si misma ser objetivo de la selección natural.

La B. burgfdorferi puede causar una infección crónica incluso si el huesped animal monta una fuerte respuesta inmune, evadiendo aquellas defensas ajustando la forma y expresión de su principal antígeno de superficie principal, VIsE. Una serie de secuencias genéticas inexpresadas organizadas en "cassettes" se recombinen con el gen VIsE, cambiando la proteína resultante de manera que escapa a la detección por parte del sistema inmune del huesped.

Los investigadores estudiaron la evolución molecular de las secuencias genéticas de cassettes en 12 cepas de B. burgdorfer y descubrieron que la selección natural parecía favorecer a las bacterias con más variabilidad genética dentro de sus cassettes, y por lo tanto una gran capacidad de generar diferentes versiones del antígeno. Un gran diversidad entre cassettes en su misma no debería ser una ventaja selectiva considerando que los estos no se expresan y no hacen nada más, pero se encontró una evidencia de selección, así que la pregunta es ¿qué otra cosa podría ser además de capacidad de evolución?

Los investigadores también examinaron muestras de B. burgdorferi congeladas en los años 90. En su momento se habían recolectado las muestras tras infectar experimental mente ratones con una antigua cepa de bacteria y volvieron a aislar a los organismos un año más tarde para ver cómo habían evolucionado. Cuando volvieron a examinar las muestras, descubrieron que los cambios en las secuencias genéticas de los cassettes silenciosos eran más comunes que los cambios en otras partes del genoma.

Tiene mucho sentido que los organismos deban estar predispuestos para lidiar con futuros entornos, pero cuando uno se para a pensar acerca de como puede surgir esto, no es tan obvio. Este estudio muestra claramente que la selección natural puede llevar a la evolución de tipos que tienen una gran capacidad de respuesta a futuros ambientes.

Via Nature

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